11 de julio de 1965 - 14 de marzo de 2026
Marcela Zanutti Lazzari nació en Argentina y desde muy joven hizo de Puerto Rico su hogar, lugar donde formó su vida, su familia y dejó una huella profunda en todos los que tuvieron el privilegio de conocerla. Fue una mujer fuerte, virtuosa y llena de talentos, cuya vida estuvo marcada por el amor, la fe y una profunda entrega a los demás.
Durante más de 20 años dedicó su vida a trabajar con niños de educación especial, encontrando en la Escuela Dr. José Padín uno de los lugares más significativos de su vida. Allí no solo enseñó, sino que sembró esperanza, paciencia y herramientas para que sus estudiantes pudieran desarrollar una vida más independiente y plena. Su vocación iba más allá de su trabajo; lo realizaba con el corazón, con sensibilidad y con la firme convicción de que cada niño merecía oportunidades, apoyo y comprensión. En ese camino también encontró compañeros de trabajo que con el tiempo se convirtieron en amigos entrañables, lazos que permanecen hasta hoy.
Marcela fue, sobre todo, una gran madre de dos hijas, a quienes amó con todo su ser. Con esfuerzo, valentía y amor incondicional, las guió y las sacó adelante, siendo siempre su mayor apoyo y ejemplo de vida.
Tenía múltiples talentos y habilidades: disfrutaba de las manualidades, la pintura, la carpintería y hasta la albañilería, y era también una excelente cocinera. Su creatividad, ingenio y determinación formaban parte de su esencia. Era una mujer graciosa, de carácter fuerte, y esa fortaleza, junto con su fe en Dios, fue lo que le permitió enfrentar y sobrellevar con valentía los desafíos de su enfermedad durante tantos años.
Hoy recordamos a Marcela como la mujer extraordinaria que fue: una madre ejemplar, una amiga leal, una ayudante de maestra dedicada y un ser humano lleno de luz. Su amor, su ejemplo y todo lo que sembró en la vida de quienes la rodearon permanecerán para siempre.
Su velatorio se llevara a cabo en la funeraria Alternative el 19 de marzo de 2026 de 3:00pm a 7:00pm.
Marcela, tus hijas te honrarán siempre. Gracias por ser una mujer tan especial y por todo el amor que nos regalaste. Tu legado vivirá eternamente en nuestros corazones.
Descansa en paz.
